Si hay algo importante en un espectáculo o representación, es construir una identidad propia, un personaje. Ojo, esto no significa disfrazarse y tener que crear de cero una identidad distinta a la suya. Sobre todo, significa que hay que encontrar algo que ofrecer al espectador, algo a lo que puedan aferrarse, con lo que puedan compararse. Este "personaje" puede ser simplemente una persona "ordinaria" a la que uno se apegaría porque tiene un cierto tic verbal. Este personaje también puede llevar una prenda o un objeto característico. Si encontrar este personaje es tan importante, es porque transformará su número en un número memorable.
Una buena forma de encontrar su personaje es grabarse a sí mismo, o pedir a sus allegados que lo caricaturicen. La idea es, sobre todo, revelar un rasgo de personalidad, de lenguaje, una actitud, algo que permita reconocerle entre mil y que solo usted haga. Esta actitud por sí sola representará a su personaje y se anclará así en la memoria colectiva. Piense en los magos conocidos: si le hablo de Jean Merlin, seguramente pensará en su pequeño sombrero. Si menciono a Norbert Ferré, visualizará su nariz de payaso roja, etc.
Esta primera etapa de encontrar un personaje puede llevar tiempo, pero creo que es necesaria. Una vez hecha, hay que encarnar a este personaje. Encarnar un personaje implica ser coherente en su número o espectáculo. Un mago debe dar una vida entera a su personaje, una démarche que va mucho más allá del simple disfraz. Para ello, debe escribir la novela del personaje. Así, antes incluso de escribir su espectáculo, tome la ficha que caracteriza a su personaje y empiece a escribir la biografía completa de este personaje. Casi debe escribir una novela entera sobre la vida de esta persona, su otro alter ego escénico. Esto incluye hablar de su familia, sus amigos, su profesión, sus hábitos, sus heridas, sus penas, sus dolores, sus gustos y todo lo que le parezca interesante mencionar. Ojo, esto no significa que tenga que hablar de todo esto. Puede muy bien escribir la biografía de su personaje sin que el público finalmente conozca dos tercios de esta biografía. Los espectadores ni siquiera necesitan saber que esta biografía existe. Si la hace, es sobre todo para usted, para que construya una verdadera leyenda alrededor del personaje, para que no haya ninguna incoherencia una vez en el escenario.
Después de este ejercicio, habrá encontrado el inicio de un personaje e incluso habrá escrito toda su vida en el papel. Pero en la magia, todavía hay un nuevo paso que dar, porque la prestidigitación es un arte en sí mismo. De hecho, de una forma u otra, los espectadores serán testigos de eventos sobrenaturales, o al menos fuera de lo natural. Una pregunta excesivamente importante que USTED debe responder en la biografía del personaje: "¿de dónde viene su poder?".
De hecho, en un truco de magia, concretamente sucede algo "anormal". Es necesario que esta anormalidad provenga de algo o de algún lugar, y que esto sea bien consciente para evitar fallos narrativos en el espectáculo. Por ejemplo, si hace trucos de cartas, puede interpretar al personaje de un tramposo. Es lógico entonces que este sepa manipular las cartas y que el truco sea, en realidad, una hábil demostración de trampa. Si se inclina más por la magia orgánica, entonces quizás deba informarse sobre los chamanes y cómo realizan sus rituales. La magia será entonces invocada y el mago será casi un intermediario entre la magia pura y el público. Un último ejemplo: puede usar un disfraz estilo dibujo animado y sufrir la magia que le caería encima a pesar suyo. Todos estos ejemplos están ahí para darle pistas y sobre todo para mostrarle que es excesivamente importante definir desde el principio por qué ocurre la magia, cómo ocurre y con qué herramientas o por medio de qué medios ocurre. Conocer esto refuerza la inmersión del público en su espectáculo o número.
Terminaré con un último punto, el de dejar fallas. Si bien hemos visto que es necesario responder de antemano a todas las preguntas en la biografía del personaje, su historia no debe parecer demasiado perfecta. El personaje debe tener fallas, dudas, no debe ser perfecto. Un personaje perfecto es aburrido por naturaleza, y la vida está lejos de ser perfecta. Tome los defectos de sus amigos y destílelos en la vida de este personaje. Quizás tenga trastornos de comportamiento, una enfermedad, un odio profundo hacia alguien o algo, una debilidad insospechada, una traición que no soportó, etc. Encontrar sus fallas, sus debilidades, es lo que le hará avanzar, tanto en la vida cotidiana como en la vida de su personaje. Porque es sobre estas fallas que podrá descansar toda la historia. También gracias a estas fallas el espectador podrá identificarse, verá en escena un personaje conmovedor, ante todo humano, lo que le hará apreciar aún más la historia que le proponga.
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Très intéressant dans l’ensemble