Después de cientos de números y decenas de años de publicación, Magicus Magazine se despide. Esta revista, diferente a las demás, se atrevía a decir en voz alta lo que algunos decían en voz baja, y osaba hablar de temas a veces divisivos. A partir de ahora, tendremos que conformarnos con una versión digital.
Para su último número, Magicus Magazine organizó este miércoles 1 de noviembre en París un "Feliz entierro" donde los magos invitados tuvieron el placer de ver sucederse a diferentes artistas. Por ejemplo, participaron Luce, Fabien Olicard, Flip, Benoît Rosemond, Otto Wessely, Hugues Protat y muchos otros, todo ello en los magníficos escenarios del Magic Mirror del Museo de las Artes Foraines.
También tuvimos el placer de reencontrarnos con muchos amigos magos entre el público, y de conocer al equipo que ha dirigido la revista durante todos estos años. Cabe destacar, y esto es un honor para esta revista, que entre el público se encontraban varias personas de la FFAP, señal de una indiscutible apertura de espíritu por parte de Magicus que hay que aplaudir aquí.
Esta revista también contribuyó a su manera al crecimiento de Cabinet d'Illusions en sus inicios, produciendo diferentes críticas sobre nuestras ediciones (Bakner y Le magicien boiteux en particular). Sus opiniones neutrales y sus informes implacables de transparencia nos motivaron a seguir adelante para convertirnos en lo que Cabinet d'Illusions es hoy, y a darnos a conocer a su público fiel. Gracias a ellos por ello.
Para finalizar, no sin orgullo, nuestro libro sobre la vida de Mlle Benita Anguinet, la primera prestidigitadora, ve su crítica publicada en el último número de Magicus (nº 243) de la pluma de Sébastien Bazou.
Les invitamos, si aún no lo han hecho, a leer este artículo (¡y todos los demás, por cierto!) suscribiéndose a Magicus Magazine.
Este "feliz entierro" terminó como debía con un brindis que permitió a los presentes disfrutar de este momento de convivencia para intercambiar impresiones sobre la vida de esta revista, pero sobre todo sobre nuestra pasión común: la magia.