La lección de cine
Cineasta emblemático de la Nouvelle Vague, crítico reconocido, teórico del cine. François Truffaut supo conciliar su propia exigencia, los círculos intelectuales y el éxito popular.
No solo fue director, sino también crítico (a través de sus artículos en la revista Les Cahiers du Cinéma), teórico, por las numerosas entrevistas, la abundante correspondencia que nos legó, las entrevistas que dedicó a Alfred Hitchcock, despreciado en la época (y que indiscutiblemente contribuyeron a forjar la leyenda en la que se convirtió).
Un poco al estilo de Winston Freer, quien en su tiempo había catalogado 17 familias de efectos mágicos, Truffaut se tomó el tiempo de enumerar los puntos en común entre todas las películas que defendía (temáticas, encuadres, colores, ángulos de visión...) para demostrar que estos cineastas eran verdaderos autores, algo que muchos negaban en esos años 50. Así, pudo extraer verdaderas reglas para ayudar a los directores a crear su propia filmografía, pero también a los espectadores a tener un verdadero marco de lectura para apreciar una película. Yendo un paso más allá, también son una ayuda preciosa para construir nuestras presentaciones y reflexionar.
Principio 1- EL DOBLE
El tema del doble, por la presencia de espejos, de reflejos, de mimetismo, es un elemento central de las películas de Truffaut. El espejo es, en efecto, la base de una realidad paralela, de otra dimensión que nos permite justificar muchos efectos. Por otro lado, si profundizamos más en el análisis, es también la idea de que el mago y el truco presentado son el espejo del espectador (de sus sueños, de sus miedos, de sus creencias, a veces limitantes).
Tener siempre consigo un espejo de bolsillo, un espejo-tríptico, una bola de cristal, una ventana, una pantalla puede ser la base de un guion sólido que incluso podría ser la columna vertebral de todo el número.
Principio 2- EL LEITMOTIV
La reaparición de un personaje central que vuelve de película en película (con el mismo actor) es una de las características ineludibles de las películas de Truffaut. Multiplicando los guiños, los leitmotivs, haciendo volver regularmente una réplica, una ocurrencia, un objeto en diferentes momentos de su espectáculo, usted transmite al público la sensación de que su actuación está construida, reflexionada, y que siempre cae de pie.
Por ejemplo, en una película, si un arma aparece colgada en la pared al principio de la película, en algún momento esa arma tendrá que ser utilizada; si un cofre cerrado está en un rincón de la habitación, ese cofre tendrá que ser abierto; y si una carta está negligentemente sobre una esquina de un escritorio, esa carta tendrá que ser desprecintada, pero solo más tarde comprenderemos su utilidad.
Principio 3- LA PREGNANCIA
Una película, como un número de magia, debe contener uno o varios momentos que dejen un recuerdo fuerte, preciso, impactante e imborrable. Truffaut decía que un momento de la película debía fijarse en la mente del espectador "durante varios años". Este momento no es necesariamente la imagen final del truco.
Puede provenir de la presencia de una frase o de una secuencia de palabras rápida, insólita, paradójica, provocadora, poética que cambia el curso de la historia, o la percepción de nuestro personaje.
Además, el "clímax" (punto culminante de nuestro número) debe ser creado por la situación entera, la idea de la escena, que es tan insólita, extravagante, iconoclasta que no pudo haber sido inventada, que es necesariamente verdadera.
Finalmente, este "momento fuerte" rara vez debe existir más de tres o cuatro veces en una misma película; más allá, pierde su eficacia.
Cultivar el arte de la paradoja, de la ruptura para sorprender al espectador, desarmar la escena, evitar los lugares comunes, manteniendo las ventajas de la situación es para Truffaut un "partido elogiable en una época en la que el espectador a menudo lleva cien pasos de ventaja sobre el resto de la historia".
Es este gusto por la paradoja, este deseo de hacer lo contrario de lo que los demás esperan o de lo que hacen los demás, lo que hace de su trabajo un vaivén permanente que hace que la obra sea tan viva, tan inesperada, le da tanta fuerza.
Por ejemplo, ¿cuántas veces hemos fingido no encontrar una carta elegida, antes de revelar que lo hicimos a propósito?
En efecto, este tipo de giro es interesante y da relieve a nuestra actuación (aunque, en mi opinión, este enfoque puede dar la impresión de "desafiar" al público y de querer "aprovecharse de su credulidad" si se abusa de él).
¿No sería interesante revelar una carta equivocada, luego una segunda, luego una tercera, no porque nos hayamos equivocado, sino porque NO PODEMOS encontrar esa carta: porque nunca estuvo en el mazo, no hay mazo de cartas, el mazo nunca fue impreso, el mazo es un bloque, etc.?
Principio 4– EL VÍNCULO
Ver una película de Truffaut es tomar conciencia de la importancia del vínculo: lo que se presenta no debe ser una sucesión de "perlas que se ensartan".
Al contrario, la narración es nuestra arma maestra, es el arreglo de las perlas lo que marcará la diferencia (su número, su tamaño, su color, su alternancia, etc.). Así podemos hablar del vínculo entre los trucos que presentamos, pero también entre el público y el narrador (en nuestro caso, el mago).
Antes de pensar en el talento del narrador, puede ser interesante preguntarse ¿quién es el narrador? ¿Es el mago que interpreta su texto?
¿Es un objeto que se presenta (texto que se lee en un viejo grimorio, un pergamino misterioso, un manual de instrucciones, etc.)?
¿Es un narrador externo (un código a descifrar, una voz en off, un mensaje en un contestador, un SMS, un correo electrónico, los espectadores)?
El vínculo se ilustra a menudo en sus películas de diversas maneras (uso de cartas, correspondencia, llamadas telefónicas, una voz en off que se dirige al espectador...)
Este modo de comunicación "indirecto" le permite expresar ideas que podrían parecer impúdicas, falsas, sobreactuadas o demasiado melodramáticas.
Principio 5-EL RITMO
Se suele decir que los grandes narradores basan su arte en una cierta forma de tomarse su tiempo, pero Truffaut no. Para él, una película debe "ser como un tren que se lanza en la noche", a toda velocidad.
Por otro lado, Truffaut no relata una acción, sino que narra sentimientos. La acción en realidad tiene muy poca importancia: no nos preguntamos "¿cómo va a terminar?", sino más bien "¿qué les va a pasar a los personajes?"
En magia, estamos de acuerdo en que el público recuerda muy poco los efectos que se le presentan. En realidad, el público solo recuerda lo que sintió.
Como se ha entendido, para Truffaut, combinar todos estos principios le permite partir de lo material y lo particular para llevar al espectador hacia lo abstracto, lo general, lo universal.
Finalmente, Truffaut se aleja constantemente de la realidad circundante (sin dimensión social, política o psicológica), ya sea refiriéndose a una realidad pasada, imaginaria, interior o sentimental.
Para concluir, el ejercicio que les he propuesto hoy es un verdadero proceso creativo que practico a menudo: sumergirme en un tema, una teoría, una cita, incluso un simple título y reemplazar la palabra clave por la palabra "magia". No se imaginan lo poderoso que es este enfoque.
Solo con los títulos de las películas de François Truffaut, encontramos "Los 400 trucos", "Dispara al mago", "La magia dulce", "Magia robada", "Magia salvaje", "Magia americana", "La magia de bolsillo", "La magia en fuga", "El último truco", etc.)
¡Ahora les toca a ustedes: "Silencio... se rueda!"