La mujer cortada en dos: historia del truco más famoso
Cuando pensamos en magia, rápidamente pensamos en el conejo que sale del sombrero, en la varita mágica… ¡y en la mujer partida por la mitad! Pero, ¿alguna vez te has preguntado de dónde viene esta ilusión, y cómo ha logrado establecerse de manera tan categórica como ilusión de referencia en nuestro arte? ¡Te contamos más en este artículo!
Un tipo de efecto que no es de ayer
El efecto de la mujer partida por la mitad forma parte de los efectos de tipo «mutilación», en los que el mago tortura a un/a pobre asistente delante del público, antes de demostrar que todo esto era solo una ilusión y que la persona en realidad no ha sufrido nada. Si bien el efecto de la mujer partida por la mitad data del siglo XX, como veremos a continuación, este tipo de efectos de tortura no es de ayer.
Encontramos, por ejemplo, rastros del efecto de la decapitación de San Juan Bautista al menos desde 1584, en el Discoverie of witchcraft escrito por Reginald Scot, que describe ni más ni menos cómo decapitar a una persona y devolverle la cabeza, ¡sin arañar al asistente!
Este efecto continuaría presentándose durante los siglos siguientes, con métodos que se perfeccionaron a medida que pasaba el tiempo… hasta el punto de que su secreto fue revelado en pequeñas imágenes publicitarias que se ofrecían con la carne Liebig en el siglo XIX.
En la década de 1920, en Londres, el mago P. T. Selbit (Percy Thomas Tibbles, su verdadero nombre) propuso a la presentadora Christabel Pankhurst ser la asistente de su flamante ilusión: ¡la mujer cortada por la mitad! Aunque la sufragista se negó, la ilusión es visual, y este golpe de comunicación atrajo los focos sobre este nuevo truco que se extendería por todas partes, ¡hasta el punto de ver copias de la ilusión presentadas en Estados Unidos!
P. T. Selbit presentando a la mujer cortada por la mitad
Al ver el éxito de este truco, el ilusionista Horace Goldin solicitó, en septiembre de 1921, una patente en Estados Unidos para la ilusión de la mujer cortada por la mitad con el fin de asegurarse de adelantarse a sus competidores y de que no pudieran reutilizar este efecto. Desafortunadamente para él, al decidir patentar este truco, expuso públicamente el método, de modo que la marca de cigarrillos Camel lo tomó para imprimirlo en la parte posterior de sus paquetes. ¡Como argumento publicitario, revelaban los secretos de este mítico truco!
La evolución del truco
Con el paso de los años, el efecto de la mujer cortada por la mitad evolucionó y se perfeccionó. Mientras que la primera versión de P. T. Selbit no mostraba la cabeza, las versiones posteriores intentarían encontrar nuevos métodos para eliminar poco a poco la imponente caja inicial. Así es como apareció la versión de Horace Goldin, donde la cabeza, los pies y las manos de la asistente sobresalían.
Versión de Yanco
Horace Goldin sigue perfeccionando la ilusión e incluso encuentra la manera de hacerlo sin ninguna caja, con una simple sierra circular gigante que atraviesa a la vista a la pobre mujer. Aprendiendo de su error de haber patentado y de haber visto la ilusión revelada al público, guardó para sí los planos de esta nueva presentación.
El ilusionista estadounidense David Copperfield se inspiró también en la versión de Horace Goldin para presentar su propia versión en 1988, visible a continuación:
Posteriormente, surgieron otras versiones. David Copperfield (¡otra vez él!), presentó su laser illusion, donde aparece como un busto sosteniendo sus piernas y pudiendo caminar:
Por último, terminemos nuestro artículo con una notable versión del hombre cortado por la mitad, que es la versión de Kevin James y que puedes admirar a continuación: