¡Libera tu creatividad!

¿Conoces a Julia Cameron, quien, además de sus talentos como novelista, poeta, guionista y dramaturga, también ha estado enseñando creatividad durante más de treinta años?

Su enseñanza está condensada en un libro, El camino del artista, y ha influenciado a millones de personas en todo el mundo desde su publicación en 1982, convirtiéndose en el libro de referencia para muchos artistas. Julia Cameron parte del principio simple de que la creatividad está en nosotros, es nuestro niño interior, programado para crear.

Picasso decía que "un artista es un niño que ha sobrevivido".



ETAPA I - Los fundamentos

Aquí están los diez principios (para releer lo más regularmente posible) que son la base de su enseñanza:

1 - La creatividad es energía y el orden natural de la vida.

2- Existe una fuerza creativa en cada vida, incluida la nuestra.

3 - Cuando nos abrimos a nuestra creatividad, volvemos a conectar con nuestro niño interior.

4 - Nosotros mismos somos creaciones y estamos destinados a mantener la creatividad siendo creativos nosotros mismos.

5- Nuestra creatividad es un don innato: debemos estar agradecidos por este don poniéndolo en práctica.

6 - Negarse a ser creativo es antinatural.

7 - Explorar nuestra creatividad está en el orden natural de las cosas.

8 - Abrirnos a nuestra creatividad provocará en nosotros muchos cambios poderosos.

9 - Es sin ningún peligro que podemos abrirnos a una creatividad cada vez más amplia.

10 - Realizar nuestros sueños creativos nos acerca a lo más sagrado que hay en nosotros.

ETAPA II - Combatir nuestros frenos

Freno 1: las creencias negativas

Ante todo, para reencontrarnos con nuestra creatividad, debemos desbaratar nuestros bloqueos, dejar de decirnos "es demasiado tarde", o "es sólo mi ego, mi insatisfacción, mi orgullo". Pensar que hay que haber "ganado suficiente dinero para empezar", o creer que "nuestros sueños no son la vida real y lo que tenemos ya no está mal", o temer las reacciones de nuestro entorno. Todos estos ataques pueden venir tanto de dentro como de fuera de nosotros.

Desde dentro, se trata de nuestro "censor", esa voz que nos juzga, a menudo más duramente que cualquier otra persona a nuestro alrededor. Escucha esa voz, enfréntala y considérala como un pequeño personaje ficticio, que impide que las cosas avancen y que pasa el tiempo denigrándonos.

Desde fuera, son los "intrusos tiránicos", personas que, involuntariamente, creen protegernos, advertirnos, pero que, en realidad, no se atreven a buscar su propia creatividad y no soportan (inconscientemente) que tú lo logres. Son sus propios miedos los que te lanzarán a la cara, ¡pero todos esos miedos nos enseñan más sobre ellos que sobre nosotros!

Freno 2: Huir de la realidad

Por otro lado, otro freno importante es el de complacernos en la imaginación, en nuestros pensamientos, en rumiar lo que podríamos haber hecho, ser, o en sentir celos de quienes sí lo lograron.

No dudes en enumerar todos los miedos, las críticas, los juicios que te impiden realizar tu obra (miedo a la falta de dinero, supuesta falta de legitimidad, miedo a ser tomado por un ser marginal, etc.)

Enuméralos e intenta encontrar su origen, respondiendo a estas tres preguntas:

- ¿Quién te dijo eso?

- ¿Qué evento te llevó a tener esa creencia?

- Y finalmente, ¿cómo reemplazar estas convicciones negativas (loco, arruinado, irresponsable, solitario, infeliz, etc.) por alternativas positivas (cuerdo, solvente, responsable, sociable, feliz, etc.)?


ETAPA III - Ejercicio

Uno de los ejercicios fundamentales del método que Julia Cameron martilla es el de redactar las "páginas de la mañana", un ejercicio diario de una potencia extraordinaria, que no presenta absolutamente ninguna dificultad, salvo la de mantenerse en él: escribir tres páginas cada mañana al despertar.

Sí. Eso es todo: tres páginas. Cada mañana.

Tres páginas de escritura manuscrita en las que damos rienda suelta a nuestros pensamientos.

Nada es insignificante, tonto o extraño.

Además, nadie las leerá, ni siquiera nosotros mismos, al menos, no de inmediato, no antes de varias semanas.

Si no tienes nada que escribir, escríbelo: "no tengo nada que escribir", y habla del tiempo que hace, de tu migraña, de tu noche en vela, de la película de ayer, de lo que tienes que hacer, de lo que te preocupa, de tus enfados, tus alegrías, tus frustraciones, tus proyectos, tus éxitos, tus fracasos, tu estado de ánimo. No importa. Tres páginas. Cada mañana.

Quizás estas páginas te parezcan repetitivas, negativas, lacrimógenas, inconexas, llenas de ira, de autocompasión, de banalidades, de ingenuidad.

Perfecto, continúa: ¡escribe tres páginas, cada mañana!

Todo lo que vas a verter en estas páginas son frenos que te alejan de tu creatividad.

Estas páginas de la mañana son la herramienta principal de tu reconquista creativa.

Además, muy pronto reaparece nuestro "censor interior", ya sabes, esa vocecita que nos dice que lo que escribimos es "malo, sin interés, banal, sin estilo, o pretencioso", que escribir todo eso es "una pérdida de tiempo cuando ya nos falta", que dice de tu dibujo que "francamente, no es un Picasso".

Conocemos bien esa vocecita, ¿verdad?

De todos modos, no hay una buena o mala manera de escribir las tres páginas de la mañana, ¡excepto no escribirlas!

Este ejercicio nos enseña a abstraernos de nuestro juicio, de nuestro estado de ánimo o de las circunstancias.

Desde mañana por la mañana, empieza a escribir tres páginas (¡porque mañana por la mañana es el mejor momento, y la reconquista de tu creatividad vuelve a ser tu prioridad a partir de ahora!)

Escribe cada mañana tus tres páginas, porque es más doloroso ser un artista bloqueado que un artista en acción.

¡Así que ya estás embarcado(a) en el programa de doce semanas de Julia Cameron!

¡Felicidades, te lo mereces!

Solo puedo animarte a leerla, releerla, reflexionar sobre sus valiosos consejos y poner en práctica sus numerosos ejercicios, porque, como bien sabes, "la creatividad solo se agota si no se usa".

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