Mago en las redes sociales: formatos cortos, autenticidad y derecho de imagen
Un vídeo de magia puede conseguir millones de visualizaciones en cuatro horas y luego desaparecer al día siguiente a petición de una espectadora. Entre estos dos extremos, las redes sociales ofrecen a los magos una visibilidad inédita y un terreno más resbaladizo de lo que parece.
Para un mago, usar las redes sociales significa publicar muchos formatos cortos (TikTok, Instagram) que destaquen la reacción de los espectadores en lugar del ego del mago, respetar el derecho a la propia imagen de las personas filmadas, transformar la visibilidad en actuaciones, colaboraciones o productos, y no confundir el efecto flash con una propuesta artística.
Este artículo se basa en una entrevista realizada en el canal Détours de Magie con Thanh, el fotomentalista que ha filmado a más de mil personas en la calle, y en la visión de Boris Wild sobre la evolución de la magia en los últimos diez años.
Formatos cortos, gran volumen: la lógica de los vídeos de 90 segundos
Thanh explica por qué prefiere TikTok e Instagram a YouTube: los vídeos allí duran un minuto y medio como máximo. Habiendo trabajado en proyectos de varios minutos, a veces cuatro meses por quince minutos que ve poca gente, considera que los formatos cortos son menos frustrantes: si un vídeo no funciona, no pasa nada. La contrapartida es el volumen. Publicó un vídeo al día durante varios meses antes de que la cuenta despegara, lo que representa, según él, casi tanto trabajo como un vídeo de verdad de una hora, pero diluido.
El riesgo, reconoce, es sacrificar un poco de calidad. En retrospectiva, señala que un vídeo más largo quizá habría requerido más trabajo, pero que siempre se puede mejorar y que no hay que presionarse con un formato corto.
Algunas cifras dan una idea de la producción detrás de una cuenta que funciona: entre 300 y 400 vídeos rodados, aproximadamente un tercio publicados, más de mil personas filmadas desde el principio de su proyecto, sin contar sus actuaciones, donde trabaja ante veinte a cien personas por noche.
Mostrar la reacción en lugar del mago
Lo que distingue su enfoque es el rechazo a un mentalismo centrado en el ego del mentalista. Critica los vídeos en los que el mago recita el alfabeto, lee micromovimientos y se pone en primer plano, y prefiere filmar la reacción de la persona en el momento de la revelación. Para él, la verdadera magia está ahí, en la reacción de la gente, casi indescriptible.
Se inspira en David Blaine, cuyos vídeos se centran en quienes miran: espera a que el espectador reaccione, habla despacio y a menudo hace trucos muy sencillos que funcionan en cualquier parte. Este enfoque le ha demostrado que un mago introvertido no necesita ser un showman desbordado para ser eficaz. Se define como minimalista: siempre hace las mismas cosas, porque el impacto proviene de la persona que tiene enfrente y de las pequeñas palabras, no de la cantidad de trucos.
También lamenta el aspecto artificial de algunos vídeos: ángulos imposibles, reacciones fingidas, teasers demasiado perfectos. Este aspecto «fake» le molesta y prefiere mostrar reacciones auténticas. Un punto de vista cercano al que desarrolla nuestro artículo sobre los primeros diez segundos con una mesa desconocida, donde la relación prima sobre el efecto.
Filmar en la calle: consentimiento, derecho a la imagen y retiradas
Filmar a desconocidos exige reglas, y Thanh las ha construido por ensayo y error. Trabaja con una cámara visible, se presenta diciendo que es fotógrafo y mentalista y que la experiencia está siendo filmada, y luego pregunta si le importa. Si la persona se niega, para. Si duda, le muestra sus otros vídeos para demostrar que se trata de un proyecto benévolo, ya que algunos temen una trampa o un vídeo humillante.
No hace firmar ninguna autorización, pero retira el vídeo si la persona lo pide. Se repiten tres casos:
- Los participantes muy jóvenes: en la escuela secundaria o el instituto, la presión social es fuerte.
- Las rupturas: pensar en «el amor de su vida» puede plantear problemas unos días después.
- Las situaciones que la persona quiere ocultar a sus allegados, como un comportamiento en el que no desea ser vista.
En el derecho francés, la imagen de una persona identificable está protegida: difundir un vídeo supone, en principio, su consentimiento, y el de los padres en el caso de un menor. Las retiradas que describe Thanh son una buena práctica, no un sustituto de un acuerdo por escrito. En caso de duda, es mejor consultar a un jurista.
Lo que las redes cambian para la magia: efectos flash y exigencia del público
Boris Wild, que observa la evolución de la magia desde hace más de treinta años, señala que el auge de las redes sociales ha convertido la magia en una herramienta de comunicación y promoción personal. Esto puede ser útil, siempre que se vea como una vitrina para su espectáculo. Cita a Xavier Mortimer como ejemplo de un creador que ha comprendido cómo convertirla en un contenido inventivo, y lamenta que otros acumulen efectos flash basados en artilugios que se olvidan tres segundos después.
Thanh hace un diagnóstico similar sobre el mercado: lo que más se vende, dice, es un truco que funciona visualmente en vídeo. Este modelo tiene sus límites: el público, acostumbrado a las pantallas y a los efectos especiales, espera propuestas más profundas en el escenario. Encontramos esta cuestión en nuestro retrato de Boris Wild.
Transformar la visibilidad en actividad
Una audiencia importante puede alimentar varias actividades. Thanh cita las actuaciones, las colaboraciones con marcas (un fabricante de cámaras le presta material) y la idea de un producto para el gran público, un truco sencillo y potente que quiere desarrollar sin presentarse como un hombre de negocios. Cuenta publicar sus futuros productos destinados a magos bajo otro nombre que el de su canal, por respeto a sus colegas.
Si busca vincular esta visibilidad con tarifas, nuestro artículo sobre la forma de fijar tarifas cuando se es mago profesional ofrece puntos de referencia.
Compartir o proteger sus ideas: el ejemplo de un colectivo
Thanh forma parte de un pequeño colectivo de magos, Smart Bastards, ocho o nueve personas que se estimulan con ideas, a veces varios mensajes al día, y han editado una revista de trucos e ideas compartidas. De ello saca un balance matizado: la magia es un medio donde las ideas se copian fácilmente, por lo que solo comparte sus secretos con un círculo restringido. Observa que la cultura española de compartir ha dado lugar a muchos creadores, y cree que en Francia convendría compartir más entre aficionados, sin exponer sus ideas a todo el mundo. Los libros del colectivo están disponibles en nuestra tienda, como Smart Bastards 1.
Lo que un mago puede aplicar desde esta semana
- Rodar vídeos cortos y a menudo: un vídeo fallido cuesta poco, una cuenta que despegue requiere decenas de vídeos.
- Filmar la reacción del espectador en lugar del gesto del mago.
- Pedir el consentimiento de cada persona filmada, guardar constancia, retirar un vídeo a petición.
- Distinguir lo que se hace para vídeo (efecto flash) de lo que se hace para el escenario (propuesta artística).
- Elegir un pequeño número de efectos y realizarlos a menudo en lugar de acumularlos.
Preguntas frecuentes sobre la magia y las redes sociales
¿Qué red social elegir cuando se es mago?
Los formatos cortos (TikTok, Instagram) requieren menos trabajo por vídeo y son menos frustrantes si uno de ellos no funciona; YouTube es adecuado para formatos más largos y más elaborados. La elección correcta depende del tiempo que pueda dedicarles.
¿Cómo filmar a espectadores sin problemas legales?
Pidiendo su consentimiento antes de filmar, no utilizando cámaras ocultas, retirando el vídeo a petición y, en el caso de un menor, obteniendo el consentimiento de sus padres. Para los casos delicados, es preferible un asesoramiento legal.
¿Hay que mostrar sus secretos en las redes?
No es necesario: la fuerza de los vídeos de Thanh proviene de las reacciones, no de los métodos. Muchos magos, además, prefieren compartir sus ideas solo con un círculo restringido de colegas.
¿Cuántos vídeos hay que publicar?
No hay ninguna regla. Thanh cuenta que publicó un vídeo al día durante varios meses antes de que su cuenta despegara, pero no todos los casos son iguales.
La visibilidad no es el objetivo, es una herramienta
Los dos magos entrevistados coinciden en un punto: las redes sociales sirven para atraer a la gente, no para hacer magia. Lo que queda es lo que el espectador siente en presencia del mago, ya sea filmado en la calle o sentado en un escenario.