Fue en 2020, escuchando al académico François Cheng, que me vinieron las siguientes reflexiones. De hecho, invitado al programa La Grande Librairie, el autor evocaba uno de los pilares fundamentales de su obra: la belleza.
Me divertí tomando apuntes de su entrevista y, como suele ocurrir, reemplazando la palabra "belleza" por la palabra "magia". El resultado es, cuanto menos, inspirador, como comprobarán.
La entrevista comenzó con la pregunta sobre el sentido de la (belleza) Magia, y si esta tenía alguno: su respuesta fue brillante.
Teoría
Primero, hay que distinguir los tres "sentidos" de la palabra "sentido" (¡precisamente!): la significación ("meaning" en inglés), la dirección ("way" en inglés) y el aspecto sensorial ("sense" en inglés).
De hecho, si la lengua inglesa, por ejemplo, distingue bien los 3 conceptos, la lengua francesa utiliza tres homófonos, que pueden ser fuente de confusión, de malentendido.
Para François Cheng, la lengua que hablamos es uno de los medios para acceder a la Magia (belleza). Como si la lengua fuera una torre de varias plantas y solo una vez posicionado en lo alto de esta torre, por encima de las cosas, se pudiera acceder a la Magia (belleza).
¿Por qué sentido ("sensitivo") se accede a la Magia (belleza)?
François Cheng distingue tres puertas de acceso:
El cuerpo (la vista, por ejemplo, risas por un juego de palabras)
Si aplicamos estas definiciones al tema que nos reúne aquí, la Magia, comprendemos que para tocar el cuerpo, el truco de magia se autoabastece de cierta manera: los ojos ven el efecto, las manos tocan el juego de cartas, los oídos escuchan una música, el susurro del juego mezclado o el texto del mago, etc.
La conciencia/el espíritu (comprender cómo funciona)
Según la teoría "Chengiana", es, por lo tanto, a través del lenguaje, de nuestro guion, que tocamos el espíritu (la lógica, la memoria, el recurso a sus conocimientos...)
El inconsciente/el alma: la parte de la infancia, la búsqueda de lo absoluto que la Magia (belleza) viene a despertar en nosotros.
El alma/el inconsciente del espectador, es pasando por la creación artística, nuestra sensibilidad, nuestra sinceridad, nuestra emoción, que podemos alcanzar una forma de universalidad.
Metodología
Para ser más concreto, he intentado hacer esta teoría más práctica, tratando de trazar una especie de metodología, un camino para alcanzar la Magia (belleza).
1 - La elección.
Primero, preguntarse qué emoción queremos enriquecer el truco que deseamos presentar.
A menudo utilizamos la risa, por ejemplo, porque es una emoción inmediata, fácil de validar gracias a la risa obtenida, pero sin duda utilizar solo esta emoción puede dar una tonalidad, si no monótona, al menos monótona.
¿Por qué no utilizar otros sentimientos: el miedo, la ira, la tristeza, la nostalgia, el suspense, la duda, etc.?
2 - La materialización.
Una emoción puede ser suscitada por varios elementos.
El objeto que utilizamos (rareza, nostalgia, valor sentimental o financiero...)
La música que empleamos también tiene un valor emocional precioso (las bandas sonoras de películas son la prueba evidente: si el tiburón se acerca a sus presas con tanta intensidad, es gracias al genio del compositor John Williams)
Por el talento del artista al interpretarla (es decir, no buscar sobreactuar o recalcar un sentimiento, a la manera de las máscaras del teatro antiguo, sino más bien buscar esconder esta emoción sentida: no son las lágrimas de un comediante lo que nos conmueve, sino más bien su capacidad para retenerlas delante de sus hijos en la pantalla, por ejemplo)
Recuerdo un libro del actor Michel Bouquet que explicaba que a menudo iba a los museos a observar los retratos más o menos ilustres que se exhibían, a preguntarse qué emoción le suscitaba cada uno de esos retratos y a registrar la expresión facial que le había provocado esa emoción.
Con internet, es aún más fácil acceder a todas estas obras maestras.
Puede ser interesante tener un retrato a la vista mientras escribes tu texto, preguntándote qué escribiría esa persona en tu lugar.
También puedes añadir este retrato a tu guion o a tus notas.
3 - La memoria.
Finalmente, jugando con la memoria, o más bien, con las memorias.
Me explico, la memoria individual es sin duda la más conmovedora, como la memoria de Marcel Proust que recupera un tiempo perdido al morder una magdalena mojada en una taza de té; no es solo el placer del sabor, sino toda su infancia lo que resurge en el amargor del té, la dulzura de la magdalena y la reconfortante suavidad de esta textura. Lo que recupera no es necesariamente una época pasada o su juventud, sino más bien un estado de felicidad.
Al crecer, esta memoria individual se complementa con otras memorias: nuestra familia, nuestra comunidad, nuestra memoria colectiva (nacional o mundial).
Creo que la memoria individual, aunque parezca la más personal, es en realidad la más universal: aprender a leer, jugar en el patio de la escuela, ser regañado, quemarse al acercarse demasiado a una llama, dibujar, de lo cual nos habían dicho que mantuviéramos distancia, la sensación de que todo es grande cuando uno es niño (los lugares, las personas, los objetos, etc.).
Mientras que las memorias más colectivas y oficiales a veces pueden ser fuente de malentendidos, e incluso conflictos.
Esperando que esta guía de lectura les inspire, les cuestione, les interpele.
Reflexionando más atentamente, ¿no es la Magia la fusión del cuerpo, el espíritu y el alma, en una sola entidad?