El mentalista

THE MENTALIST: CRÍTICA DE LA SERIE DE TELEVISIÓN

El mentalista: una persona que utiliza su agudeza mental, la hipnosis y la sugestión. También es un hábil manipulador de pensamientos y comportamientos. Así es como se presenta al personaje principal de esta formidable serie de televisión.

No es una serie policíaca como las demás, ni un detective como los demás. Patrick Jane seduce desde el primer episodio por su encanto, su imprevisibilidad y su atenta mirada a cada detalle. Incluso sus manías, como beber té constantemente o pedir un sofá para trabajar en lugar de un escritorio, lo hacen único.

Tras el asesinato de su esposa y su hija, Patrick Jane decide colaborar con la CBI (Oficina de Investigación de California) de Sacramento. Su objetivo es capturar al asesino de su familia, el asesino en serie John el Rojo. Este último es conocido por dejar siempre su marca en la escena del crimen: una cara sonriente que llora, dibujada con la sangre de la víctima.

Patrick se une entonces al equipo de investigación de Teresa Lisbon. Este está compuesto por los agentes Kimball Cho, Wayne Rigsby y Grace Van Pelt. Gracias a su agudo sentido de la observación y a su capacidad para «penetrar» en la mente de las personas, les ayuda a resolver numerosos casos. Sin embargo, sus métodos a menudo le llevan a infringir las reglas.

Los diferentes crímenes que el equipo debe resolver se entrelazan con la incesante búsqueda de John el Rojo. Este hilo conductor dura hasta el tercio de la sexta temporada, momento en el que finalmente se revela la identidad del asesino y se cumple la tan esperada venganza de Patrick.

The Mentalist: El desarrollo de la trama

Tras esta revelación, la serie da un giro importante. Algunos personajes principales inician una nueva fase de su carrera en el FBI (Oficina Federal de Investigación). Este cambio también va acompañado de una evolución en sus relaciones personales, lo que mantiene el interés del espectador hasta la última temporada.

Producida por Bruno Heller y emitida de 2008 a 2015, The Mentalist cautivó la atención del público durante sus 151 episodios. La serie logra combinar hábilmente investigación, psicología y emociones. Personalmente, la descubrí recientemente y me mantuvo en vilo de principio a fin.

Gran parte de su éxito reside en el personaje principal, Patrick Jane, interpretado por el actor australiano Simon Baker. Con sus ojos azules, su pelo rubio rizado y sus impecables trajes, encarna a la perfección a este atípico consultor. Jane no es un policía, sino un consultor de la CBI, lo que distingue a la serie de las producciones policíacas clásicas. Mientras que los investigadores siguen un protocolo estricto, Jane prefiere la astucia y la intuición.

Su método es simple: observar el menor detalle, comprender los comportamientos y desvelar las verdades ocultas. Casi podría calificársele de médium, aunque niega categóricamente esta idea. Incluso está convencido de que los médiums no existen, una convicción ligada a la trágica pérdida de su familia. Detrás de su seguridad y su humor, Patrick esconde un profundo drama interior y un sentimiento de culpabilidad.

Los personajes y sus relaciones

Gracias a su equipo, y sobre todo a Teresa Lisbon, Patrick logra poco a poco recuperar una forma de serenidad. Es muy bien recibido por sus colegas, quienes descubren con el tiempo su increíble sentido de la observación. Aunque sus métodos sorprenden, sus resultados hablan por sí solos.

Teresa Lisbon, jefa de equipo decidida, se dedica por completo a su trabajo. Siempre dispuesta a ayudar, apoya a sus colegas incluso en las situaciones más delicadas. Kimball Cho, por su parte, representa la rigurosidad y la seriedad del grupo. Rara vez sonríe, se mantiene concentrado en las misiones. Su relación con Wayne Rigsby aporta una hermosa dinámica. Rigsby, más relajado y hablador, a menudo busca conversar con él sobre su vida personal.

El último miembro del equipo es Grace Van Pelt, joven experta en informática. Desde el principio, muestra un evidente interés por Rigsby, y su relación no tarda en desarrollarse. Esta mezcla de investigaciones policiales e interacciones humanas hace que la serie sea viva y entrañable.

Cada episodio presenta un nuevo caso, resuelto la mayoría de las veces en la misma trama o, a veces, en el episodio siguiente. Este ritmo sostenido evita el aburrimiento y mantiene al espectador cautivado. Los episodios alternan entre investigaciones simples y otras directamente relacionadas con la persecución de John el Rojo. Esta alternancia mantiene la tensión dramática y alimenta el interés hasta la revelación final.

Tramas, símbolos y evolución de la serie

Desde el principio, se entiende que el objetivo de Patrick Jane es capturar a John el Rojo. Sin embargo, la serie se toma su tiempo para desarrollar su trama. En las primeras temporadas, la persecución del asesino pasa casi a un segundo plano, dando paso a investigaciones independientes pero siempre cautivadoras. Esta elección de guion da profundidad a la serie y refuerza su realismo.

Un detalle original merece ser mencionado: la presencia de la palabra «rojo» en los títulos de los episodios. Este guiño constante recuerda el tema central de la venganza. Después de la captura de John el Rojo, este color desaparece progresivamente de los títulos, siendo reemplazado por otros matices, simbolizando una nueva era para los personajes.

Sin embargo, este cambio también marca los dos únicos puntos débiles de la serie: la revelación de la identidad del asesino a mitad de la sexta temporada y el distanciamiento entre los episodios siguientes. Para muchos, la captura debería haber concluido la temporada entera, para cerrar el ciclo antes de lanzar una nueva trama. Así se distinguen dos grandes bloques narrativos: el primero, que va de la temporada 1 a la mitad de la sexta; el segundo, que abarca el final de la sexta y la séptima temporada. El segundo bloque, aunque interesante, pierde un poco el hilo conductor que hacía la fuerza de la serie.

The Mentalist: Reflexión final y apreciación personal

En resumen, The Mentalist se impone como una de las mejores series policíacas de los últimos años. Su héroe, Patrick Jane, fascina por su personalidad compleja, su inteligencia y su humanidad. Desde los primeros episodios, cautiva al espectador y lo invita a buscar, junto a él, la verdad.

En mi opinión, las temporadas centrales, la cuarta, quinta y sexta, son las más cautivadoras. Marcan el corazón de la serie: la persecución de John el Rojo, la madurez de los personajes y el dominio de la actuación de los actores. Se siente entonces una perfecta coherencia entre guion, emociones y suspense.

Guardo un ligero arrepentimiento: el de no haber tenido una séptima temporada más larga. Sin embargo, la serie sigue siendo una obra completa, a la vez entretenida y rica en reflexiones. The Mentalist mezcla hábilmente suspense, humor y filosofía de vida.

Regresar al blog

Deja un comentario

Ten en cuenta que los comentarios deben aprobarse antes de que se publiquen.